No hay vuelta atrás
El México de 2018 pasó a la historia: nos encontramos en los albores de un nuevo orden económico, político y social que no necesariamente será benigno, pero sin duda será distinto.
El México de 2018 pasó a la historia: nos encontramos en los albores de un nuevo orden económico, político y social que no necesariamente será benigno, pero sin duda será distinto.
Con la amenaza de plata o plomo se ha silenciado a los comunicadores, a los portavoces de las realidades de este país. Y la retórica presidencial no ayuda en nada.
El gobierno mexicano es extraordinariamente ineficaz y no está haciendo nada para resolver sus fallas estructurales, sin lo cual no va a poder producir el crecimiento y estabilidad que el presidente ha prometido.
Seis ‘cachitos de lotería’ para comprender lo que está en juego en las iniciativas de reforma del sistema de justicia penal.
En nuestro contexto, el trabajo analítico y periodístico y los espacios que hay para la expresión de la opinión son los únicos reductos para dar a conocer realidades que las instituciones esconden o resguardan. Por eso lo que está viviendo Sergio Aguayo, por terrible que sea, nos da tantas lecciones…
Hasta que no nos demuestre lo contrario, todo nos hace pensar que el poder político está interesado en aprovechar el endeble sistema de mercado que hemos generado para obtener privilegios a expensas del resto de ciudadanos.
Rolling back previous attempts at reform could make Mexico’s security situation worse.
A menos que haya cambios profundos, el país no va a mejorar en 2020, pero el presidente cuenta con todo lo necesario, si está dispuesto, a cambiar la perspectiva del país para bien.
Si el sistema de justicia penal no ha logrado consolidarse no es a causa de su diseño. Y, en todo caso, la solución no es regresar 12 años atrás y demoler lo avanzado. Y mucho menos tirar a la basura los cuantiosos recursos ya invertidos.
La Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz, que inició en Cuernavaca, es una buena noticia para todos, por una razón: porque nos dice que este cuerpo –la sociedad mexicana– presenta signos vitales. Sí, vive.