“Hay que devolverle la dignidad a esta nación”
Como ciudadanos nos toca tomar responsabilidad para exigir respuestas efectivas contra la violencia y en la atención a las víctimas. Nuestros silencios nos hacen cómplices de lo que hoy ocurre.
Como ciudadanos nos toca tomar responsabilidad para exigir respuestas efectivas contra la violencia y en la atención a las víctimas. Nuestros silencios nos hacen cómplices de lo que hoy ocurre.
Las Reglas de Operación no son sólo deseables; ni siquiera ‘importantes’. Su falta ocasiona un daño severo en el andamiaje institucional del Estado mexicano. Y a las pruebas nos remitimos.
El gobierno ha prometido un nuevo régimen, pero su actuar cada día sugiere un retorno a las prácticas más obtusas que, si bien nunca se fueron, ahora retornan con nuevos bríos y atentan contra su credibilidad.
Para pacificar al país con el menor costo de vidas humanas, lo primero que necesitamos es reconstruir el tejido de gobernanza, que está completamente roto.
Por más que el presidente pretenda que las cosas van bien, se apila la evidencia en contra y hay momentos, como el de Culiacán, que afectan a todo el país, creando escenarios mucho más complejos y preocupantes.
Casi todas las entidades han llevado a cabo su proceso de transición a fiscalías, en la procuración de justicia. Sin embargo, en los últimos meses ciertas situaciones han puesto a prueba tanto las garantías de autonomía e independencia, como su eficacia. Van las lecciones aprendidas.
La ausencia de reglas de operación puede ser un indicativo de baja calidad en el plan de subsidios. ¿Para qué tanto costo asociado a la reasignación de recursos que implicó liberar presupuesto para financiar estas prioridades?
¿Es esto rendición de cuentas o una reunión de café en la Cámara de Diputados? Ésta y otras preguntas que le haríamos a la titular de Función Pública, si fuéramos legisladores.
El resultado electoral de 2018 y sus consecuencias son producto de un régimen que no ha cambiado en más de cien años y que sigue protegiendo intereses particulares que le son funcionales al gobierno, de ahora y de antes.
La clausura del penal de Topo Chico no sólo abrió la caja de Pandora; también dio cuenta de un déficit que no parece fácil de remontar: la falta de convencimiento de que las prisiones son problema público, y de los más graves.